El consumo de productos cárnicos es esencial para evitar carencias nutricionales

Carne y salud en la tercera edad

El consumo de carne es esencial en todas las etapas de la vida, pero es especialmente relevante en la tercera edad puesto que se debe priorizar aún más la presencia de nutrientes para fortalecer el sistema inmunitario y evitar déficits nutricionales

 

Carne y salud en la tercera edad


El problema de la sarcopenia

A partir de la tercera década de vida, el sistema muscular comienza a sufrir una pérdida gradual de masa y fuerza que se acelera a partir de los 60-65 años. Esta patología recibe el nombre de sarcopenia; un trastorno frecuente en la tercera edad que acarrea consecuencias como la pérdida de agilidad y el aumento de grasa. Estos efectos suelen desembocar en anomalías ligadas a la obesidad o la osteoporosis, entre otras.   

Las proteínas de alto valor biológico presentes en la carne tienen un impacto muy beneficioso en la salud de nuestros huesos y en el mantenimiento de la masa muscular. El consumo de productos cárnicos contribuye por tanto a reducir la posibilidad de aparición de sarcopenia en las personas mayores.
 

Proteínas, vitaminas y minerales

Cuando nos adentramos en la tercera edad, es preciso reforzar ciertos hábitos alimenticios. En líneas generales, es recomendable llevar una dieta equilibrada en la que se reduzcan calorías vacías y se potencie el consumo de proteínas. Las proteínas de alto valor biológico son aquellas que cuentan con los aminoácidos esenciales y que la carne posee. El consumo de productos cárnicos nos aporta esas proteínas que el cuerpo humano no es capaz de producir por sí mismo. 

Para evitar o retrasar la aparición de ciertas patologías durante la vejez, es importante tener presente las vitaminas y minerales que nos aportan los alimentos, ya que muchos de esos micronutrientes colaboran a un mejor rendimiento de nuestro sistema inmunitario. 

La carne aporta sobre todo vitaminas como la B12, y minerales como hierro, potasio, fósforo y zinc.

La vitamina B12 que contiene la carne favorece la creación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso, reduce el cansancio y la fatiga y además se trata de una vitamina que únicamente se encuentra en alimentos de procedencia animal, como las carnes. 

En el caso del hierro es importante distinguir entre dos tipos: hemo y no hemo. La diferencia principal entre ellos es que el hierro hemo, que se encuentra en los alimentos de origen animal como la carne, es absorbido por nuestro organismo en mayor cantidad (20-25%). El hierro no hemo se encuentra principalmente en productos vegetales y tiene una tasa de absorción mucho más baja.  Además, se ve influido por la composición de la dieta, ya que determinados nutrientes y compuestos limitan o potencian su absorción a nivel gastrointestinal. Este micronutriente ayuda a prevenir posibles problemas de anemia y desempeña funciones indispensables en el ser humano, destacando su papel en el transporte y almacén de oxígeno y como elemento principal de numerosas enzimas.

El potasio se encarga de mantener y regular la tensión arterial, además de velar por un correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso y de los músculos

El fósforo contribuye al mantenimiento y adecuado funcionamiento del metabolismo óseo y energético, así como a la actividad llevada a cabo por las membranas celulares.  

Otro mineral que hace tan interesante el consumo de carne en la tercera edad es el zinc, que, además de ayudar al funcionamiento del sistema endocrino, tiene efectos beneficiosos sobre la  vista y el olfato, contribuyendo a reducir el deterioro que sufren estos sentidos con el paso de los años. Además contribuye a la función normal del sistema inmunitario y a la protección de las células frente al daño oxidativo


Cuánta carne deben comer nuestros mayores

El consumo adecuado de carne recomendado en la tercera edad se suele situar en una ración de 100-150 gramos, 2-3 veces por semana, dependiendo de los niveles de masa muscular. 

Si bien cada situación es diferente y debe regirse siempre por las pautas que marque en cada caso el médico, en general el consumo de carne es un gran aliado de la salud en la tercera edad,  permitiendo una gran variedad de preparaciones culinarias para lograr que el producto se adapte a las necesidades de forma individual Su contenido en proteínas, vitaminas y minerales contribuye a mejorar el buen estado de nuestro organismo y a fortalecer nuestras defensas, reduciendo así el riesgo de contagio de enfermedades, algo fundamental en estos momentos en los que debemos protegernos frente a la pandemia del Covid-19. 
 

ENFOQUE NUTRICIONAL EN LA SARCOPENIA

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