La carne ya cocinada tiene mayor durabilidad en nuestra nevera, ayudando a reducir el desperdicio alimentario

En líneas generales, el desperdicio de alimentos en España se ha reducido

¿Cómo evitar el desperdicio de carne y productos cárnicos?

Durante el año 2017, el gasto total en alimentación en España se vio incrementado en un 0,6 % con respecto al año anterior, suponiendo el 39,9 % del volumen total consumido a los productos frescos. 

Este incremento se ve reflejado principalmente en productos frescos como los huevos, el aceite, el pescado o la carne. Así, los hogares españoles destinan el 14,03 % de su presupuesto para alimentación y bebidas a la carne fresca. Siendo, en términos de volumen, las más consumidas las carnes de cerdo y de vacuno, seguidas por la carne de ovino y conejo.

En líneas generales, el desperdicio de alimentos se ha reducido con respecto al año 2016. Así, el desperdicio total de alimentos se ha reducido en el último año en un 5,7 %, es decir, se han tirado 74,5 kg-l menos a la basura. Todo ello implica una mejor gestión de la compra y el uso de alimentos y confirma una mayor concienciación por parte de las familias en la lucha contra el desperdicio de alimentos.

En este sentido, se observa una mayor reducción en el desperdicio de platos elaborados, lo que puede implicar una mejor adaptación de las raciones cocinadas al consumo de los miembros del hogar, el empleo de recetas de aprovechamiento o a una mejor gestión de las sobras.

La mayor tasa de desperdicio corresponde al deshecho de alimentos tal y como se compraron, siendo la fruta la que genera un mayor volumen de desperdicios. Para mantener durante más tiempo la calidad de ciertos alimentos como la carne, lo ideal es cocinarlos durante los dos primeros días tras su compra. De este modo, evitaremos en mayor medida la posible degradación del alimento, manteniendo así todas sus propiedades. La carne es un producto fresco que se mantiene en buen estado un tiempo considerable en nuestra nevera (en torno a 4 días), si bien, si la cocinamos y conservamos correctamente, tendrá una mayor durabilidad.

Así, en el informe se constata que el desperdicio se reduce notablemente cuando hablamos de platos ya elaborados. En concreto, se desperdicia un 20 % menos con respecto a 2016. Tan solo las pizzas se ven penalizadas, aumentando su porcentaje de desperdicio. Los platos que contienen carne, en cambio, ven reducida en más de un 35 % su tasa de desperdicio, por lo que se observa que preparar la carne y conservarla ya cocinada, ayuda a reducir en gran medida el desperdicio en nuestros hogares. 

Si atendemos a la tipología del hogar, aquellas que demuestran un mayor índice de desperdicio son las parejas con hijos mayores de edad o de edad media y las parejas jóvenes sin hijos, sin existir grandes diferencias con el resto de las tipologías. Las que, por el contrario, muestran un menor índice de desperdicio, son los retirados, los adultos independientes y las parejas adultas sin hijos.

Cocinar la carne reduce el desperdicio alimentario

Dado que el cocinado supone un punto de gran relevancia en lo que respecta al desperdicio de comida, es también importante hacer referencia a los métodos de cocinado que podemos utilizar, cuáles son los más recomendables, y en qué momento debemos realizarlo para conseguir mantener el alimento el máximo tiempo posible en las mejores condiciones.

A poder ser, elegiremos prioritariamente métodos de cocinado con un menor aporte graso, como la plancha, el hervido o el horno, tratando de utilizar menos frecuentemente la fritura o los rebozados. 

Recuerda, la carne y los productos cárnicos ya cocinados, tienen una mayor durabilidad en nuestra nevera, ayudando a reducir el desperdicio alimentario. 

Conservación de la carne
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