La carne es una extraordinaria fuente de proteínas, minerales y vitaminas

Salud infantil

La importancia de la carne para el crecimiento de tu hijo

La carne es un alimento de excelentes características organolépticas y de un gran valor nutricional. Es una extraordinaria fuente de proteínas (por ejemplo, el solomillo de cerdo, el cordero y cabrito, el conejo y la ternera aportan alto contenido de proteínas), minerales (por ejemplo, el solomillo de ternera, el conejo, el cabrito y las costillas de cerdo aportan alto contenido de fósforo, el lomo de ternera es alto en contenido de zinc y el cabrito y el lomo de cerdo son fuente de zinc) y vitaminas como la B12, Piridoxina, Tiamina o Niacina, por lo que su inclusión en la dieta está llena de ventajas para el organismo.  La carne es un alimento muy recomendable en todas las etapas de la vida, pero en este post vamos a explicar, especialmente, por qué el consumo de carne resulta tan beneficioso en la infancia y la adolescencia.

La importancia de la carne en la infancia

Los niños necesitan proteínas

La proteína es un componente esencial para el crecimiento y el desarrollo del ser humano, así que nunca debemos olvidarnos de ella, pero mucho menos en las edades más tempranas.

Una dieta saludable ha de aportar cantidades óptimas de energía y nutrientes. Entre estos nutrientes, esenciales para la vida, están las proteínas y las vitaminas, así como hidratos de carbono, grasas, minerales y el agua.

La alimentación ha de ser variada y equilibrada, y muy importante: debemos adecuar las cantidades suficientes de cada tipo de alimentos según lo que requiera el organismo en cada momento. Factores como la edad, el género y el estado fisiológico entran en juego a la hora de determinar esas cantidades óptimas que asegurarán un buen funcionamiento de nuestro organismo.

Las dietas de niños y adolescentes deben incluir alimentos ricos en proteínas para cubrir las necesidades nutricionales en estas etapas de elevado desarrollo muscular, óseo y cognitivo. Se considera que una ración adecuada de carne en las dietas infantiles puede variar entre los 50 y 100 gramos, mientras que, para los adolescentes, la cantidad ha de ser mayor (unos 150 gramos) [ i ], ya que los requerimientos proteicos aumentan en estas edades, en consonancia con el crecimiento de los músculos.


Qué aportan los productos cárnicos a tus hijos

Las carnes de vacuno, ovino, porcino (capa blanca e ibérica), caprino y conejo y sus derivados son alimentos que se pueden incluir dentro de una dieta completa, variada y equilibrada, ya que aportan una gran cantidad de micronutrientes y macronutrientes.

Entre los micronutrientes destacan las vitaminas, con especial protagonismo de las vitaminas del grupo B:

  • La vitamina B12 (también llamada Cobalamina) contribuye  a la formación normal de los glóbulos rojos y al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Los productos de origen animal son la principal fuente de esta vitamina. Por ello, en algunas dietas que prescinden de la carne, pueden presentar carencias de la vitamina B12 en el individuo. El cordero, el solomillo de ternera, el conejo y las chuletas de cerdo tienen alto contenido de vitamina B12.
  • La vitamina B6 (Piridoxina) contribuye al metabolismo energético normal y ayuda a regular la actividad hormonal.
  • La vitamina B1 (también llamada Tiamina) contribuye al funcionamiento normal del corazón y también del metabolismo energético normal. Por ejemplo, el lomo de cerdo y el cabrito presentan alto contenido de tiamina.
  • La vitamina B3, (Niacina)  contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y al mantenimiento de la piel y las mucosas en condiciones normales. El conejo, el lomo de ternera, el cordero, las costillas de cerdo presentan alto contenido de niacina.

Otros micronutrientes fundamentales que la carne y los productos cárnicos aportan al organismo son los minerales. Así, por ejemplo, el solomillo de ternera, el conejo, el cabrito y las costillas de cerdo aportan alto contenido de fósforo, el lomo de ternera es alto contenido de zinc y el cabrito y el lomo de cerdo son fuente de zinc, las costillas de cerdo y el conejo presentan alto contenido de selenio y el solomillo de ternera es fuente de selenio y el jamón cocido, y el jamón ibérico son fuente de hierro.

¿Y con respecto a los macronutrientes? En este grupo se encuentran las proteínas, las cuales contribuyen a la conservación y aumento de la masa muscular, así como que son necesarias para el crecimiento y el desarrollo normales de los huesos en los niños. Cabe destacar que las proteínas suelen constituir entre un 20% y un 25% de la composición de muchas carnes.

Después de conocer estos beneficios, te preguntarás cuándo es adecuado empezar a incluir la carne en la dieta de tus hijos. A este respecto, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) considera que a partir de los 6 meses de edad es un momento idóneo para que el niño comience a tomar carne en pequeñas cantidades y con preferencia de los cortes magros, pero siempre bajo las indicaciones y recomendaciones del pediatra. En este artículo te ampliamos cómo y cuándo introducir el consumo de carne en los niños.

Estudios recientes realizados en países y entornos sociales donde existía escasez de alimentos cárnicos, han demostrado que, cuando se aumentaba la presencia de la carne en la dieta de los niños, mejoraba significativamente su crecimiento, tono muscular y desarrollo cognitivo.

GUÍA CARNE Y SALUD EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

 

 

 

[ i ] Guía de la alimentación saludable para atención primaria y colectivos ciudadanos. [Internet] SENC. 2018 [Acceso 29/07/19] Disponible aquí.

 

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