La carne es un referente de la dieta mediterránea y un alimento esencial en todas las etapas de la vida.

Semana de la carne

Descubre cómo el consumo de carne te aporta ‘la energía de cada día’

Bajo el lema ‘La energía de cada día’, se ha celebrado la Semana de la Carne, una campaña nacional de información sobre las propiedades nutricionales de los productos cárnicos.  Esta campaña persigue poner en valor los beneficios del consumo de carne para la salud del consumidor. Se ha celebrado, además, coincidiendo con Meat Attraction; Feria Internacional para la Industria Cárnica, en IFEMA.  

La Semana de la Carne tiene como objetivo destacar la carne y sus derivados como un elemento esencial en una alimentación variada y equilibrada. Descubre en este post por qué la carne, referente de la dieta mediterránea, es un alimento esencial en todas las etapas de la vida. 

Carne para todos 

La carne es un alimento que ofrece múltiples beneficios por su amplia variedad de nutrientes de sencilla asimilación por el organismo humano. Se trata de un alimento fundamental en todas las etapas de la vida y que raramente produce alergias alimentarias, por lo que podemos decir que puede ser consumida por toda la población. 

El consumo de carne recomendado por los organismos internacionales y los especialistas en nutrición es de entre cuatro y cinco raciones a la semana. Entre 100 y 120 gramos por ración, 80 gramos en el caso los niños.

Es fuente exclusiva de nutrientes tan necesarios como las vitaminas del grupo B: B1, B3, B6 y B12, minerales como el zinc, el hierro, el potasio, el fósforo o antioxidantes naturales como la coenzima Q10 y  el selenio. 

De forma general, una alimentación equilibrada, que combine verduras, frutas, y legumbres con carne, pescado y lácteos ayuda a prevenir enfermedades como anemia, extrema delgadez, problemas del sistema inmunológico, mala cicatrización de heridas, pérdida de cabello, piel seca, uñas quebradizas, etc. 

Sus propiedades influyen positivamente en el estado de ánimo y vitalidad, retarda la oxidación y favorece una piel joven. Hace frente al daño oxidativo, ayuda en la formación de glóbulos rojos y hemoglobina. Reduce el cansancio y la fatiga.

Hay que destacar que algunos de los micronutrientes que contiene, como la vitamina B12, están presentes únicamente en alimentos de origen animal y no pueden sustituirse por fuentes vegetales. Esta vitamina es vital, por ejemplo, para el mantenimiento del sistema nervioso central y la formación de glóbulos rojos, como apuntábamos antes. 

Los beneficios del consumo de carne en los niños, las embarazadas y las personas mayores 

El consumo de carnes como el cerdo blanco e ibérico, ternera, conejo o cordero,  gracias a su alto contenido en proteínas,  juega un papel importante a la hora de cubrir los nutrientes recomendados en determinados grupos de población. Potencia el desarrollo muscular, el aprendizaje,  la memoria y la capacidad de concentración especialmente en niños y ancianos, que tienen mayor desgaste muscular, previniendo la sarcopenia (reducción de masa musculoesquelética) en la tercera edad. 

Además, la proteína de la carne contienen un mayor número de aminoácidos esenciales, que las de origen vegetal (legumbres, cereales, semillas, frutos secos). Esta proteína de alto valor biológico es de fácil absorción para el aparato digestivo.

Las embarazadas también pueden beneficiarse del consumo de carne. Durante el embarazo, precisamente por su alto contenido en proteínas, asegura un buen desarrollo del feto. Es una importante fuente de hierro para prevenir las anemias. De hecho, parte de sus necesidades aumentadas de proteínas, vitaminas y minerales se pueden cubrir con facilidad si se incorpora carne en su alimentación de forma moderada, combinada siempre con otros alimentos saludables.

Según los especialistas, hay que ir introduciendo la carne en bebés a partir del sexto mes. En la alimentación complementaria, la presencia de carne en la dieta puede contribuir a que se alcancen los niveles de hierro recomendados durante esa etapa.

Combustible para el deportista 

Una alimentación con las raciones semanales de carne recomendadas por los especialistas, también  ayuda a mejorar el rendimiento en la actividad deportiva. Consumida, tanto en momentos cercanos a la sesión de entrenamiento como en los posteriores. En estos últimos, la ingesta de carne permite restablecerse sin sufrir episodios de fatiga y agotamiento.

Las proteínas contribuyen al crecimiento y mantenimiento de la masa muscular. Por eso, la carne es adecuada también en las dietas de los deportistas de alto rendimiento. A todos estos beneficios para los amantes del deporte, se une el alto contenido de la carne y sus derivados de beta-alanina, uno de los componentes de la carnosina. Tiene una función de regulador del pH intracelular y antioxidante, debido a su capacidad de contrarrestar a los radicales libres en el músculo. Asimismo, es una importante fuente de hierro, fundamental también para el músculo en actividad.

Las células musculares contienen reservas de energía en forma de glucógeno y también en forma de grasa, conocida como triglicérido intramuscular. Por lo tanto, durante una actividad de resistencia, serán estas grasas las que actuarán como principal fuente energética, siempre, de todas formas, dependiendo de los siguientes factores: la dieta, el tipo de entrenamiento y la intensidad. La ingesta de carne aporta al organismo estos  ácidos grasos esenciales. En concreto, el contenido de ácido linoleico (omega 6) puede llegar al 15 % en algunos productos cárnicos. Asimismo contiene también una pequeña cantidad de omega 3. 

En definitiva, el consumo adecuado de carne, en todos sus tipos y cortes, es clave para conseguir el aporte de los requerimientos nutricionales que toda persona necesita a lo largo del día. Sin olvidarnos de cumplir con las recomendaciones de ingesta para cada tipo de corte, seguir una dieta variada y equilibrada y realizar ejercicio físico de forma regular.

Eliminar la carne y sus derivados de la alimentación, puede aumentar el riesgo de sufrir ciertas carencias nutricionales. Su consumo está recomendado para todas las edades por sociedades científicas y expertos en nutrición, dentro de una dieta variada y equilibrada. 

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