Cuando consumimos carne se liberan sustancias capaces de fomentar la sensación de bienestar

La alimentación como factor del estado de ánimo

La satisfacción de comer carne

Cada vez más, para muchos de nosotros comer es un sinónimo de disfrute, donde los sabores nos ofrecen una serie de placeres que no podemos obtener con un sentido que no sea el gusto.

Cuando comemos ciertos alimentos, nuestras neuronas liberan sustancias químicas concretas que nos pueden causar sensaciones de placer y bienestar. Entre ellas podemos encontrar la dopamina, uno de los neurotransmisores más conocidos de nuestro sistema nervioso. Los neurotransmisores son moléculas presentes en diversas zonas del cerebro cuya misión es transmitir información de una neurona a otra.

Así, la dopamina es conocida como el neurotransmisor del placer, implicado en importantes procesos biológicos como el movimiento, la motivación y la función intelectual. Además, está involucrado en la activación de los circuitos de recompensa del cerebro. 

En este sentido, comer ciertos alimentos puede incrementar la liberación de dopamina y, consecuentemente, crear una sensación de bienestar físico y mental. Así, nuestro organismo utiliza directamente el aminoácido tirosina, que forma parte de las proteínas, y es un aminoácido precursor de la dopamina. Por ello, la ingesta de diferentes tipos de productos cárnicos, como la carne de cerdo o el hígado de vacuno es una forma perfecta para adquirirlos. 

Por otro lado, la serotonina; uno de los neurotransmisores más estudiados dado el importante papel que juega en la regulación de las sensaciones de placer, bienestar, autoestima y calma, tiene como precursor el triptófano. El triptófano es otro aminoácido esencial que solo podemos obtener a través de la alimentación, siendo las carnes rojas, al igual que otros alimentos de origen animal, fuente del mismo.

Siendo este aminoácido el promotor de la liberación de serotonina, su obtención a través de la dieta será fundamental a la hora de modular los estados de humor, el apetito, la temperatura corporal e incluso la sexualidad.

Si quieres un aporte de serotonina en tu dieta, elige cortes magros como la carne de conejo, por su aporte de triptófano y vitaminas del grupo B.

Por último, nombrar las famosas endorfinas, unas moléculas que nos aportan felicidad, y que nos ayudan a afrontar con mejor humor el día, o que lleguemos a deleitarnos con los pequeños placeres de la vida.

Debemos prestar especial atención a que nuestros niveles de este último tipo de neurotransmisores sean adecuados, ya que de lo contrario podemos denotar apatía, mal humor o que pequeños reveses se nos acaben haciendo infranqueables.

La alimentación ejerce un factor importante a la hora de mantener estos niveles en un rango adecuado. No llegar a una ingesta mínima de proteínas puede producir que estos caigan en picado, ya que no disponemos de los aminoácidos suficientes para poder producirlas.

Como podemos observar, una alimentación variada y equilibrada, con representantes de cada grupo de alimentos, no solo nos aporta beneficios nutricionales, sino que nos ayuda a la formación de ciertas sustancias capaces de regular sensaciones como el placer o el bienestar.

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