Los beneficios de la carne que consumimos en España

El consumo de carne en nuestro país es un 40% inferior a los niveles considerados de riesgo.

Los hábitos alimenticios y el aporte nutricional de una dieta son elementos que definen en gran medida nuestra calidad de vida. Es responsabilidad de todos ser cuidadosos y responsables a la hora de orientar sobre prácticas saludables y dietas óptimas. Comer de todo y variado suele ser una pauta fundamental para llevar una buena alimentación; otra, desde luego, es la moderación en todo lo que consumamos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la IARC, ha establecido unos límites determinados en cuanto al consumo recomendado de productos cárnicos, niveles que la OMS no aconseja superar si queremos seguir una alimentación equilibrada, completa y saludable. Y España aprueba con nota el examen.

El valor de las proteínas de la carne

La función de la carne en una alimentación equilibrada se ha revelado como un factor beneficioso y determinante en todas las etapas de la vida. Entre todos sus aportes destaca la importancia de las proteínas de la carne para nuestra salud, y muy especialmente para un óptimo desarrollo y crecimiento desde la infancia.

Por un lado, el fósforo contenido en la carne es muy importante para la formación y el desarrollo de huesos y dientes, así como el potasio lo es para la función inmunitaria y la formación de los músculos. Por otro lado, el hierro, muy presente en los productos cárnicos, es un mineral que ejerce un papel fundamental en el desarrollo cognitivo.

Pero las ventajas de la carne no se quedan ahí, su aporte de vitaminas del grupo B (B3, B6 y B12) es de enorme valor para la correcta función del sistema nervioso y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.

Sentido común y riqueza nutricional de la dieta mediterránea

En España sabemos comer. El consumo de proteína animal en nuestro país es muy inferior a las cifras consideradas de riesgo por la IARC, nada más y nada menos que un 40% por debajo de esos niveles de alerta.

Muchos de estos estudios se llevaron a cabo en países que no pertenecen a la Unión Europea, con consumos, hábitos de vida y formas de cocinar muy distintas a las nuestras. Los datos recogidos, además, no son precisamente muy actuales (rondando los 10 años o incluso los 20 años de antigüedad en algunos casos).

Sería interesante conocer todos los datos sobre los efectos positivos que tiene nuestra tradición gastronómica en la salud, datos focalizados en la dieta mediterránea, donde la carne ocupa un papel esencial.

 

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