Posicionamiento de la cadena ganadero-cárnica en materia de sostenibilidad de los sistemas alimentarios

La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU constituye una oportunidad extraordinaria para despertar la conciencia global sobre la necesidad de proteger nuestros sistemas alimentarios que, como sociedad global, no podemos permitirnos desaprovechar.

El sector agroalimentario español ha vuelto a demostrar en este último periodo de pandemia que constituye un ámbito con sentido de Estado al asegurar la disponibilidad de productos para toda la sociedad española sin experimentar roturas de stock durante este periodo tan retador. Además, el sector y la cadena ganadero-cárnica continúan manifestando su compromiso con la transformación de toda la cadena de valor para aumentar su competitividad, sostenibilidad económica y ambiental, así como sus capacidades de digitalización, como podremos observar en el desarrollo del próximo PERTE agroalimentario que diseñará el Gobierno de España en estrecha colaboración con el sector y la cadena.

Las seis organizaciones interprofesionales ganadero-cárnicas (ASICI, AVIANZA, INTERCUN, INTEROVIC, INTERPORC Y PROVACUNO) queremos participar en la aportación de ideas, debates y conclusiones que se producirán a lo largo de este 2021 a través de la Pre-Cumbre y Cumbre de Sistemas Alimentarios organizadas por la ONU para trasladar los compromisos del sector y poner en valor la labor de todos los eslabones de la cadena, así como su necesaria protección para asegurar un sistema alimentario sostenible, resiliente y equilibrado.

 

La importancia de la cadena ganadero-cárnica para la sostenibilidad de los sistemas alimentarios

 

  • La producción ganadero-cárnica es un pilar fundamental e insustituible del conjunto global del sistema alimentario mundial, e indispensable para garantizar la sostenibilidad medioambiental, social y económica del mismo tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. El progreso económico y social conlleva una mayor demanda de alimentos de origen animal.

 

  • El sector agroalimentario constituye uno de los principales soportes de la economía de cualquier país. En concreto, el sistema alimentario ganadero-cárnico es uno de los más importantes y potentes motores de generación de empleo y riqueza en cualquier zona mundial, con amplísima y arraigada implantación económica y social, especialmente en el Medio Rural en el que representa un instrumento especialmente importante en la lucha contra el despoblamiento.

 

  • La sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios se debe analizar y valorar desde un enfoque integral: medioambiental, social y económico. En este sentido, resulta incuestionable la rentabilidad medioambiental y socioeconómica de la producción ganadero-cárnica, lo cual es totalmente compatible con la consecución de los objetivos medioambientales establecidos en el Pacto Verde Europeo.

 

  • Dada la situación del hambre y la desnutrición severa a nivel global es necesario mantener sistemas alimentarios, como el ganadero-cárnico, de amplísima implantación mundial y máxima y contrastada capacidad como suministrador de alimentos.

 

  • El impacto económico y social de la actividad ganadero-cárnica es uno de los más importantes y potentes motores de generación de riqueza y empleo en la mayoría de los países. En España, la cadena sitúa más de la mitad de su actividad en municipios de menos de 5.000 habitantes. Además, el beneficio medioambiental, social y económico de la actividad cárnico-ganadera es vital para las zonas rurales al gestionar una amplia cantidad de superficie, contribuir a vertebrar el territorio y fijar población en pequeños núcleos, generando un impacto económico que permita sufragar infraestructuras básicas.

 

  • La globalización de los sistemas alimentarios se ha traducido en la configuración de cadenas alimentarias globales, de forma que los alimentos y las materias primas cruzan diferentes fronteras en unos y otros sentidos. El 10% de todos los intercambios internacionales corresponde a alimentos y materias primas alimentarias; y semejantes reflexiones habría que hacer en relación con la globalización de los sistemas de comercialización y distribución física.

 

  • El sector ganadero-cárnico en su conjunto puede aportar a la Cumbre su visión poliédrica y adaptable a las distintas circunstancias y territorios, siempre con la búsqueda de la triple sostenibilidad social, medioambiental y económica de los distintos sistemas alimentarios.

 

Sector generador de empleo, oportunidades e innovación

  • Toda la cadena ganadero-cárnica aporta más de 42.200 millones de euros, es decir, en torno a un 3,8% del VAB nacional y genera en torno a 837.600 empleos. En total se calcula que de forma directa, indirecta o inducida, unas 2,5 millones de personas viven de la cadena cárnico-ganadera en nuestro país.

 

  • El mantenimiento de la ganadería en el medio rural genera actividad económica en el medio rural. En España hay 436.000 explotaciones ganaderas activas a principios de 2021. En Europa, el 58% de las explotaciones agrarias cuentan con animales. Esta actividad se realiza, en buena medida en zonas con riesgo de despoblación.

 

  • Además, el conjunto de la cadena de valor aporta directamente a las arcas públicas a través de diferentes impuestos más de 2.600 millones de euros anuales.

 

  • Asimismo, la industria cárnica es uno de los primeros sectores industriales y el sector tiene un marcado carácter exportador, conectando los procesos productivos en los pequeños y medianos municipios de nuestro país con el resto del mundo y reduciendo el déficit comercial general de la economía española.

 

  • El sector ganadero-cárnico está trabajando en aumentar su capacidad de innovación y sostenibilidad pues está apostando por una transformación ecológica y digital de toda la cadena, con inversiones propias comprometidas de más de 5.700 millones de euros, en un proyecto ligado a los fondos europeos, en permanente contacto con los ministerios de Agricultura e Industria.

 

La ganadería en la conservación de ecosistemas, la biodiversidad y la mitigación del cambio climático

 

  • La Unión Europea ya cuenta con normativas muy exigentes en materia medioambiental, así como con proyectos e iniciativas para promover Sistemas Alimentarios Sostenibles.

 

  • El concepto o criterio de “sostenibilidad Integral” es un factor de competitividad y diferenciación. La “Sostenibilidad” entendida en función de su contribución a la supervivencia del planeta, es un propósito indeclinable y una exigencia básica de cualquier actividad económica y de cualquier enfoque político y social; e implica el mantenimiento en el tiempo.

 

  • Es indudable la importancia y necesidad de que se produzcan “alimentos sostenibles” desde el punto de vista medioambiental; pero también que tales alimentos sean saludables, asequibles, equitativos y resilientes.

 

Conservación de los ecosistemas.

 

  • A nivel global, la ganadería no compite con el hombre en el uso de los recursos: el 86% de los alimentos consumidos por la ganadería a nivel mundial no son alimentos utilizables por el hombre (Mottet, 2017. FAO)

 

  • La ganadería, a nivel global, utiliza el 70% de la superficie agrícola; sin embargo, la mitad de esa superficie son pastos permanentes y tierras marginales que no son aptas para la agricultura. La salida de los animales de esas zonas cultivables supondría una pérdida de ecosistemas y biodiversidad. (Mottet, 2017. FAO)

 

  • El 90% del agua que se atribuye a la producción de carne es agua verde, procedente de la lluvia, que seguiría cayendo en caso de desaparición de los animales. Donde hay que centrar los esfuerzos es en la reducción del consumo de agua azul.

 

  • La Producción Ganadero-Cárnica es un pilar fundamental e insustituible del Sistema Alimentario Mundial, y además, es imprescindible como protector y conservador del Medio Rural y de los numerosos modelos de Biodiversidad y Patrimonios Naturales y Culturales y muy especialmente como freno al despoblamiento.

 

  • El mantenimiento de la ganadería en el medio rural y la utilización de las superficies de pastos genera un amplio abanico de servicios ecosistémicos entre los que destacan el secuestro de carbono, la retención de agua y recarga de los acuíferos, la lucha frente a la erosión, la prevención de incendios y la conservación de la biodiversidad.

 

Mitigación del cambio climático

 

  • La ganadería emite gases como cualquier actividad humana, pero no es la culpable del cambio climático. El 80% de las emisiones de GEI procedentes de la ganadería en el mundo provienen de los países en vías de desarrollo (FAO, 2017). No podemos contribuir a mitigar el cambio climático con una visión eurocéntrica.

 

  • La intensidad de las emisiones (CO2 eq/kg de carne) varía entre las diferentes áreas del mundo. En nuestro entorno (Europa del Oeste) tenemos una de las intensidades de emisión más bajas del mundo (FAO, 2017). Nuestros sistemas productivos son más eficientes en el uso de los alimentos, en el manejo y en la sanidad animal. Por eso producimos menos emisiones por unidad de producto final.

 

  • El metano que se produce en la agricultura representa en torno al 27% del metano total emitido en el mundo. Este metano forma parte de un ciclo biogénico (se transforma en CO2 y H2O en 12 años), que pasa a ser absorbido por las plantas en la fotosíntesis. Con unos censos ganaderos estables, no aumentamos el CO2 en la atmósfera a lo largo del tiempo, por lo que no contribuimos al calentamiento como lo está haciendo el consumo de combustibles fósiles. Por tanto, nuestra reducción de emisiones contribuye a la mitigación del cambio climático como lo hacen otros sectores económicos.

 

  • La prevención de incendios es una de las actividades esenciales de la ganadería extensiva para contribuir a la mitigación del cambio climático.

 

  • Las superficies utilizadas por la ganadería representan el 68% de la superficie agraria del mundo. Esas superficies mantienen secuestrado un 50% más de CO2 que todas las superficies forestales del mundo. Hay muchas posibilidades de aumentar el secuestro de carbono en esos suelos, especialmente en pastos degradados. (FAO, 2017). Ese es el camino para que la producción ganadería avance hacia la neutralidad climática.

 

  • Existen muchas alternativas disponibles para reducir las emisiones de GEI procedentes de la ganadería. Solo modificando los sistemas de manejo podemos reducir las emisiones entre un 20% y 30% (FAO, 2017). Los sistemas de producción ganadera españoles estamos trabajando en esa línea.

 

Concienciados con la economía circular, la reducción del desperdicio alimentario y el bienestar animal

 

Economía circular

  • El 50% de los fertilizantes utilizados en el mundo son de origen animal, en forma de deposiciones en los pastos o en forma de estiércol aplicado en los cultivos (FAO, 2017). Si queremos reducir el empleo de fertilizantes químicos de síntesis no podemos deshacernos de la ganadería.

 

  • Los estiércoles mejorar la estructura del suelo, la concentración de nutrientes y la capacidad de los suelos para adaptarse al cambio climático.

 

  • En todos los sistemas alimentarios sostenibles deberá buscarse la máxima eficiencia en los sistemas productivos. El sector ganadero-cárnico ha llevado a cabo un importante incremento de su eficiencia en los modelos productivos y su continuada contribución a la sostenibilidad y al bienestar animal, reciclando materias primas y sus productos, ahorrando fertilizantes procurando un bajo nivel de generación de desperdicios alimentarios, reduciendo la huella hídrica y energética, etc.

Desperdicio alimentario

  • Los productos de origen animal generan muncho menos desperdicio alimentario del que se produce en otros alimentos que llegan a nuestras mesas. A nivel global, los productos cárnicos solo significan el 13% del desperdicio. En España ese porcentaje es todavía más reducido.

Bienestar Animal

  • El modelo de producción cárnico implantado en España y, en general, en la Unión Europea, es el más avanzado y exigente del mundo. La normativa europea exige condiciones de alimentación y manejo pensadas específicamente para garantizar el óptimo bienestar y trato de los animales, en las granjas, en el transporte, y en los procesos de sacrificio.

 

El fundamental consumo de carne para una dieta completa y equilibrada

Dieta equilibrada

  • El ser humano, evolutivamente, es omnívoro, con un organismo adaptado para comer alimentos de origen vegetal y de origen animal.

 

  • El aumento del cerebro del género Homo fue posible gracias al cambio de dieta hacia un patrón de mayor consumo de carne, que permitió igualmente un conducto digestivo más corto, un aparato masticador más pequeño y un fuerte desarrollo del cerebro y la densidad neuronal en relación al tamaño corporal (Arsuaga 2002; Arsuaga y Martínez 2006; Mateos y Rodríguez 2010; Zink y Lieberman 2016).

 

  • En relación con el tamaño corporal, el tamaño del cerebro está fuertemente asociado con la densidad energética de la dieta en primates y humanos (Aiello y Wheeler, 1995; DeCasien et al., 2017; Leonard et al., 2007)

 

  • Nuestro aparato digestivo es el resultado de millones de años de evolución como omnívoros, nuestra dentadura y aparato digestivo son algo muy poco frecuente en el resto de los animales, y están diseñados en este sentido.

 

  • La dieta equilibrada y saludable para un omnívoro (como el ser humano) incluye un porcentaje muy alto de verduras, frutas, hortalizas, semillas, etc., y una presencia necesaria y equilibrada de las carnes, pescados, lácteos, etc.

 

  • Como es bien sabido, la Dieta Mediterránea se ha descrito como un patrón alimentario saludable que se recomienda seguir. Así, las carnes magras, aves, pescados, huevos y alternativas de origen vegetal, como legumbres, frutos secos y semillas, son elementos básicos de la dieta mediterránea tradicional y forman parte de la cultura y recetarios de cocina, por lo que se recomienda el consumo de carne dentro de una dieta variada y equilibrada y siguiendo las recomendaciones de consumo establecidas por las sociedades/fundaciones españolas.

 

Esperanza y calidad de vida

  • España es el país más saludable del mundo según el ranking de Bloomberg “Healthiest Country Index”.

 

  • España es el país con mayor esperanza de vida del mundo, según el IHME de la Universidad de Washington y The Lancet.

 

  • España es el país con más esperanza de vida de la UE, de acuerdo con el informe “State of Health in the EU 2019”de la Comisión Europea.

 

  • España tiene un índice muy por debajo de la media en incidencia de cáncer, según el estudio “Health at Glance 2019” de la OCDE.

 

  • Como destacan los expertos, el cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial, ligada a factores genéticos, medioambientales y de comportamiento (tabaco, alcohol, sobrepeso, falta de actividad física, dieta general, etc.). El consumo de carne por sí solo no debe destacarse de esa manera.

 

  • La producción cárnico-ganadera debe ser un instrumento decisivo para la consecución de esa nutrición equilibrada, al aportar proteínas a precio asequible y de alto valor nutricional, confirmando la relación existente entre mayor esperanza de vida y mayor consumo de proteína animal.

 

Consumo equilibrado y modo de vida activo

  • Tanto las organizaciones internacionales y nacionales de gestión de la salud como las sociedades científicas españolas establecen los consumos recomendados de carne para una ingesta segura y saludable. La cadena ganadero-cárnica promueve la ingesta equilibrada de alimentos dentro de una dieta variada y basada en esas recomendaciones, junto a un estilo de vida activo y hábitos saludables.

 

  • Los países con un menor consumo de carne per cápita tienen las tasas de retraso en el crecimiento infantil más altas (Agdevola et al. 2019).

 

  • El Sistema Alimentario Ganadero-Cárnico es un potente instrumento de lucha contra el hambre y la desnutrición. Los productos de origen animal, y muy especialmente la carne, son imprescindibles para alimentar a los seres humanos, especialmente desde edades muy tempranas y con ello atender sus necesidades de desarrollo físico e intelectual.

 

  • La OMS establece que “los alimentos de origen animal son las mejores fuentes de nutrientes de alta calidad”, recalcando que hay que promover el consumo de dietas saludables y diversificadas, incluidos alimentos de alta calidad y ricos en nutrientes en el período de alimentación complementaria (6 a 23 meses) (WHO-OMS 2014)

 

  • Los niños de áreas en vías de desarrollo que beben leche y comen carne de forma regular obtienen mejores resultados en las pruebas cognitivas y físicas, así como en su rendimiento académico (Neumann et al. 2014).

 

  • Hay evidencia científica que avala la necesidad de los nutrientes de la carne para una alimentación adecuada y un correcto desarrollo y estado de salud.

 

  • Hay evidencia en numerosos estudios que contradicen el estereotipo popular según el cual la dieta libre de carne es más beneficiosa para la salud (Burkert et al. 2014, Tong et al. 2019, Cofnas 2018).

 

  • La Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN) afirma en el posicionamiento de su Comité de Nutrición que «los bebés y niños pequeños no deben recibir una dieta vegana» y «los bebés que reciben una dieta vegana o macrobiótica, con alimentos limitados o sin alimentos de origen animal, tienen un alto riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales» (ESPGHAN 2008).

 

  • Recientes estudios indican que las afirmaciones sobre los peligros para la salud de la carne roja no solo son improbables a la luz de nuestra historia evolutiva, sino que están lejos de ser respaldadas por evidencia científica sólida (Leroy y Cafnas 2019, Johnston 2019).

 

Aportes nutricionales de la carne

  • Las fuentes de proteínas animales, como la carne y los demás productos de origen animal son fuentes completas de proteínas porque contienen todos los aminoácidos esenciales, mientras que las fuentes de proteínas vegetales se consideran incompletas, ya que carecen de uno o más de los aminoácidos esenciales.

 

  • La carne es un alimento, que aporta numerosos nutrientes y sus proteínas son altamente biodisponibles, lo que hace que podamos asimilar estos nutrientes y cubrir las necesidades del organismo.

 

  •  Las proteínas de origen animal son más adecuadas que las vegetales para mantener la masa muscular esquelética (Hartman el al. 2007; Van Vliet et al. 2015) o ganar masa muscular (Vliet et al. 2015). En este sentido, Aubertin Leheudre et al. (2009), advirtieron que el vegetarianismo a largo plazo resultaba en una reducción de más de 4 kg de masa muscular esquelética en mujeres mayores comparado con una dieta omnívora.

 

  •  La carne aporta además numerosos minerales como el hierro, fósforo, zinc, potasio, selenio, magnesio, etc., que contribuyen a la formación normal de glóbulos rojos y de hemoglobina y al transporte normal de oxígeno, al mantenimiento de los huesos o al metabolismo normal de los macronutrientes.

 

  • La carne también aporta vitaminas, especialmente las del grupo B, como la B3, que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga, la B6, que contribuye a la formación normal de glóbulos rojos y la vitamina B12, que contribuye al proceso de división celular y al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Esta última es especialmente importante ya que no se encuentra en alimentos de origen vegetal. De hecho, hay estudios (Celada et al. 2016) que aseguran que en España las necesidades de B6 y B12 están cubiertas gracias al consumo de productos cárnicos.

 

 

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