Cinco tipos de carpaccio, ¡capricho saludable!

Cinco tipos de carpaccio, ¡capricho saludable!

Fácil y saludable, el carpaccio es una de las especialidades más populares en la cocina mediterránea

En cualquier época del año nuestra dieta también agradece platos fríos y de fácil elaboración. Platos hechos con productos de la máxima calidad y que son muchas veces el resultado de una rica cultura gastronómica basada en la sabiduría popular.

El carpaccio es uno de esos clásicos de la cocina mediterránea, una preparación que se ha popularizado en el mundo culinario y de la que actualmente existe gran cantidad de variantes. El origen del carpaccio nos sitúa en Italia, en el célebre Harry’s Bar veneciano de los años 30, donde su chef comenzó a elaborar para su distinguida clientela un plato de láminas muy finas de carne cruda aderezadas con diferentes condimentos. Esta receta saludable, ligera y deliciosa se suele servir como entrante o, como los italianos dirían, antipasto. 

Hoy en día, el carpaccio triunfa en todas las cocinas del mundo, enriqueciéndose además de productos propios de cada país, también del nuestro. Por su fácil elaboración y sus múltiples beneficios, el carpaccio se ha convertido en un plato muy popular. Sus beneficios para el organismo se deben en gran medida a la pureza de la carne, ya que al no aplicar ningún tratamiento de calor mantiene su composición nutricional original, conservando todos sus minerales y vitaminas, especialmente, la del grupo B.

Se trata también de una alternativa idónea para controlar el peso y el porcentaje de grasa que consumimos, ya que los finos cortes magros que se utilizan en su elaboración poseen un índice calórico francamente bajo. El carpaccio también ayuda a una adecuada digestión, dado que el alimento crudo-marinado favorece la masticación y, en consecuencia, la sensación de saciedad. Asimismo, al tratarse de un producto cárnico, el porcentaje de proteínas es muy alto.

Cinco recetas de carpaccio

Para elaborar un carpaccio exquisito existen tres trucos infalibles que no debes pasar por alto. El principal consejo es elegir una excelente materia prima. Es necesario que la carne seleccionada sea fresca y de calidad, ya que será el alimento principal que degustará nuestro paladar.  

En segundo lugar, un buen carpaccio debe prepararse en láminas muy finas. Lo ideal será congelar el alimento previamente, y durante su proceso de descongelación cortar en lonchas lo más delgadas posible.

Y finalmente, el zumo de limón y aceite de oliva virgen extra serán indispensables como aderezo para potenciar el sabor del carpaccio. Una vez cortadas las lonchas y aplicado el aliño, será necesario dejar macerar durante 10 minutos antes de servir. Aquí te proponemos cinco maravillosas carnes para que prepares tu carpaccio favorito:

 

  1. Carpaccio de buey con burrata y parmesano

Receta principalmente pensada para los amantes del queso, que combina la suavidad y la cremosidad de la burrata con la textura dura pero granulosa del queso parmesano. 

Una vez cortada la carne de buey en finas lonchas se dispone encima de la misma unas láminas de limón y champiñones previamente cocinados. Añade un poco de aceite de oliva virgen extra y salpimenta al gusto. Corta la burrata y añadelas al carpaccio, espolvorea también las virutas de parmesano y tiritas de cáscara de limón. Una vez terminado el plato añade rúcula aliñada con aceite, limón y sal,  que será la encargada de darte un toque sabroso a este manjar. 

  1. Carpaccio de secreto de cerdo ibérico con brotes de berro

Se marina el secreto de cerdo iberico con sal, pimienta, jengibre, azafrán y aceite de trufa durante 10-12 horas aproximadamente. Tras ello, se congela la carne durante 24 horas. Una vez cortada en finas lonchas se procede a emplatar, se salpimenta al gusto y se adereza con aceite de trufa. Finalmente se decora el plato con unos brotes de berro y romero. 

 

  1. Carpaccio de lomo y alcaparras

Primeramente en un bol se mezcla jugo de limón, sal, pimienta y aceite de oliva. Tras ello, se funde en una sartén queso parmesano, se condimenta el lomo de cerdo de capa blanca con el aderezo realizado, se incorpora el queso y se decora el plato con alcaparras y rúcula (previamente aderezada con la mezcla realizada). El toque final será una pincelada de mostaza que se encargará de darle color y un sabor exquisito a este plato. 

  1. Carpaccio de conejo con frutos secos

Primeramente condimentamos la carne de conejo con limón y aceite de oliva. Tras ello picamos frutos secos (puedes usar los que más te gusten, pero unas avellanas quedarán genial). Una vez triturado, se embadurna la carne del polvo de fruto de seco y la envolvemos en film para congelar. 

En un par de horas se podrá proceder a cortar la carne en finas lonchas, tras ello la colocamos en un plato y le añadimos una mezcla de soja, aceite de oliva y más frutos secos.  Un plato exquisito que combina diversos sabores y texturas. 

  1. Carpaccio de cordero con piñones

Una vez limpio el cordero se congela. Durante el proceso de descongelación se corta en finas lonchas, se salpimenta y se añade queso por encima, en este caso mozzarella. Después se esparcen piñones y la parte blanca de las hojas del apio picado y para acabar se añade un toque de aceite de oliva virgen extra. ¡Qué sencillo es comer saludable a la vez que probamos platos y sabores diferentes!

 

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